Las chicas que me gustaban, mis amigas, en realidad, eran ya mayores para jugar a la comba y yo soy mayor para mirarlas sin levantar sospechas, pero es que me parece que no es primavera hasta que no empiezas a oír al pasar la barca, Te convido o cualquiera de esas.
sábado, agosto 22, 2020
Al pasar la parka
Las chicas que me gustaban, mis amigas, en realidad, eran ya mayores para jugar a la comba y yo soy mayor para mirarlas sin levantar sospechas, pero es que me parece que no es primavera hasta que no empiezas a oír al pasar la barca, Te convido o cualquiera de esas.
miércoles, agosto 12, 2020
El hij0pvta del pantano
¡Ja! He sabido que si escribes pvta, con uve, en vez de escribirlo bien, con u, los bots censores de Facebook, Twitter y todo eso, se lo comen con patatas, porque bueno, son idiotas, por decirlo en términos científicos. También puedes escribir p0lla, con cero en vez de o, y es un truco buenísimo que no sé para qué sirve, pero es bueno, de todos modos, eso es innegable. En fin, esta introducción viene a cuento de que voy a contaros una historia susceptible de ser censurada por los poderes fácticos y opinativos y creo que aquí vendría bien un punto y coma, aunque, ¿¡quién usa hoy punto y coma!? ¡Yo!; una historia que pone frente al espejo de sus contradicciones a los poderosos y a la gente que compra en Mercadona productos frescos, que no me entere yo. Si llegas hasta el final de esta historia verás dónde he aprendido estas cosas tan provechosas.
Es la historia de Eibbor el Paio, un ejemplar raruno de ser humano que va por la vida como si nada, haciendo daño a la humanidad con su imperdonable actitud de comadreja plácida. Es de esas personas que, no sabes bien porqué, se te pegan desde pequeño y no te los quitas de encima ni con agua caliente: ya puedes cambiar de ciudad, de país, de planeta, que un día, estás tranquilo, a mil millones de kilómetros de todo, tomándote un café y aparece con su aura pelmaza alrededor en plan, coño, que casualidad y tú te resignas. Además, siempre ha tenido metida en la cabeza la idea (falsa, errónea, tóxica) de que somos colegas, cómplices, almas gemelas, por más que intente quitármelo de encima cada vez que aparece.
El Paio, debéis saberlo, es de raza aceitunada, una raza que os juro que en mi libro de 5º o de 6º existía, había gente de raza blanca, negra, amarilla, roja (indios americanos), indios normales (no arapahoes, no pies negros, no sioux) y los de raza aceitunada, lástima no conservar el libro, porque recuerdo leer el párrafo con estupor infantil y aun hoy, a mis 55, lo recuerdo vivamente. Raza aceitunada.
Eibbor toca la bandurria tenor en ASMA, Asociación Sabrosona el Merluzo Agrio que, en contra de lo pueda parecer, es un grupo indie insoportable, con ínfulas de son cubano, aunque ellos dicen, en un chiste preparado que colocan en cuanto pueden, que prefieren ser definidos como indi--anos (ja-ja-ja…). Además de eso, es vegano, tertuliano de verano y se hace truchos (pajas) a dos manos. Como veis tiene una fijación con las terminaciones en ano, quizá porque tiene un par de piernas que carecen absolutamente de interés, irrelevantes de la ingle al dedo gordo, y podría decirse de él que es persona solamente hasta el culo, que termina en el ano y que, de ahí abajo, ya no importa una mierda a nadie en el planeta. Tampoco es que importe mucho del escroto hacia arriba, pero hay quien se preocupa por él, como su madre y esa clase de personas.
Se ha hecho runner, y quiere que salga a hacer kilómetros con él y yo, sinceramente, prefiero una embolia. Se me agota el repertorio de excusas, y eso que he recurrido a las más psicodélicas (me ha salido una segunda espalda, viene a verme el Rey del Congo, he quedado con el descendiente directo de Jesucristo, que me voy a un congreso de gilipollas en Managua, que me ha sentado mal el elefante que me comí anoche, me van a operar del procesador para ver si puedo hacerme robot, porque yo me siento como tal), pero es tan insistente que un día, voy a tener que acompañarle… y ese día ha llegado.
Viene a buscarme en un Opel Corsa con culo/maletero separao (tercer volumen) negro del 92, con una especie de lenguas de fuego a los lados y un spoiler trasero que, además de feo, es completamente inútil.
¿Y este coche?
Ya ves… ¡un clásico!
Sí… el clásico coche del hortera de hace 30 años
Si tiene hasta spóiler
Prefiero que no me cuentes el final, mejor descubrirlo por mí mismo, ja ja ja
Ja ja ja, por el spólier, lo dices, qué gracioso eres…
Fuimos al Pantano de Valtimore del Condado, conocido localmente como Paidelamanesía, pues era la célebre fotógrafa, diseñadora, cocinera, bajista y rompecorazones PaiPai quien con sus fotos del
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Foto @paidelmal |
Empezó a dar saltitos y a hacer movimientos raros que él llamaba estiramientos, mientras daba rienda suelta a su locuacidad y de pronto dijo
Coño, la mascarilla
Y se puso una especie de pañuelo de cuatrero color caca
¿Te pones eso para correr? Le pregunté alucinado. He de aclarar que todo esto sucedía el año pasado, cuando las mascarillas, fuera de un quirófano, de un laboratorio, resultaban extrañas
Claro que sí, hombre, por la contaminación, los trasgénicos y el cambio climático
¿Y el feminismo…?
Bueno, un poco por el feminismo, también
Y los migrantes, claro
¿Eh…? Me miró extrañado ¿y qué tienen que ver los migrantes con esto? Dijo como si todo lo demás sí que formara parte del mismo batiburrillo
¿No estiras? Me dijo mientras hacía unos movimientos nada atractivos. Le dije que esa parte, y la parte de correr, prefería dejársela a él, que yo había ido más a meditar y eso. No es que le pareciera bien mi explicación, pero le descubrí, mirándome a hurtadillas, como intentando calibrar el diámetro de mi tripa y tratando de averiguar, como quien mira los anillos de la sección de un árbol, cuántos años llevaba sin
hacer ejercicio, y me dejó en paz. Quedamos en reunirnos allí mismo una hora después y se marchó a una velocidad encomiable, con una especie de alegría juvenil y dicharachera y un vaivén relajado, recordándome una vieja comedia de los 90, alejándose en unos segundos de allí, dejándome una impresión agradable y desapareciendo de mi envidiosa mirada. La envidia, debo decirlo, duró tanto como su imagen al desaparecer tras el primer grupo de árboles.Cerca de donde estaba, por no despistar al personal, o por no darme una caminata inútil, me senté en el suelo, apoyando la espalda en un pedrusco gordo y me quedé como un cesto en cuestión de segundos. Todo en esa mañana sucedía en cuestión de segundos, al parecer. O eso, o estoy repitiendo un poco más de la cuenta mis coletillas.
Desperté casi en seguida, y me puse a dar un paseíllo, buscando un recoveco bueno para mear, que tenía la vejiga a punto de estallar. Como allí no parecía haber nadie, me encaramé a una piedra enorme que había en la orilla del embalse y me puse a mear al agua fijándome, más que en la bella estampa que –sin duda- estaba componiendo, en que el pis dibujara un bonito arco y aproveché para, como suelo hacer cuando creo estar solo, forzar la máquina abdominal para expulsar un sonoro cuesco a todo lo que da. Fue, podemos admitirlo sin miedo a parecer inmodestos, una gran ventosidad, más cercana al chapoteo de un hipopótamo que al redoble de timbales por lo que, presumí, los calzoncillos debían ser cambiados cuanto antes, pues esos cuescos con tropezones son placenteros de expulsar, en la misma medida que aspersorhez, que es la forma culta de unir las palabras aspersores y hez.
Contraviniendo la Teoría General del Peo, que reza en su apartado IV que entre el peo y el olor se establece una relación inversamente proporcional, aquella fue una explosión de notable estruendo y aún mayores efectos odoríferos.
hmmm... cortezas, dijo una voz femenina que me resultaba familiar, pero que no me atrevía a identificar con exactitud. E hice bien, oh, capitán, mi capitán, pues allí se encontraba Isabela Caballuna, con su cámara Réflex aún humeante. Había sido alcaldesa de Valtimore del Condado hacía unos años, cuando su partido ParMonPro (Partido de las Monjas Progres) era predominante en la zona, antes de que el escándalo de los hábitos en B acabara con su credibilidad.
perdona, ¿me has hecho una foto? le dije en plan chulito
Técnicamente, no... me dijo ella, bajándome los humos
¿Tecnicamente...?
He hecho una foto del paisaje, y puede que salgas, lo sabré cuando revele el carrete
¿Carrete? Maldición, era de esas. De esas personas que saben discutir. De esas personas que saben andar por la vida. No como yo, que sólo sé cagarla. De esas personas que te desconciertan con una cortinas de humo (carrete) y se van y tú te quedas con cara de pánfilo
Cuando volvió El Paio, aún seguía con cara de gilip0ll4s (para que veas que yo también sé escribir como la gente lista) y me preguntó que qué me pasaba. Le conté.
ah, bueno, no te preocupes, no pasará nada, solo es periodista, ya no es alcaldesa, no te va a multar ni nada
joder...
Una cosa he aprendido de Eibbor El Paio, y es que nunca acierta, por fácil que se lo pongas, su proceso mentañ siempre le lleva a la conclusión equivocada. Es una especie de don que tiene. Y, hace más o menos un año, justo en los días en que sucedieron estos escalofriantes hechos que hoy relato, obtuve la última prueba que confirmaba esta teoría sin fisuras.
Resulta que había quejas en el pueblo porque en las últimas semanas, habían detectado un sabor extrañamente amargo en el agua y los tribuletes locales andaban como locos buscando pruebas que señalaran al culpable de la teoría conspiranoica en boga: una empresa malvada hacía vertidos ilegales en el embalse. Y al día siguiente de mi amable encuentro con la antaño regidora municipal, hogaño incisiva piriodista, me encontré con esta portada en uno de nuestros periódicos locales.
Los muy cabrones, prensa manipuladora, me habían photoshopeado y me habían puesto una cabeza -la de arriba- enorme.
(y ahora, ponte los cascos y escucha esta delicia)
jueves, agosto 06, 2020
Te como mucho
Mi amigo Olegario Cifuentes, el Cifu, siempre sabe de qué hablar. No como yo, que prefiero el silencio a la charla casual. Es otra forma de verlo. Quería mucho a su hermana Lorna Cor y yo, en eso, coincidía. Bueno, yo, más que quererla, quería desnudarla y morderla bastante, y toquetearla de forma más bien insistente y cariñosa, y no niego que me gustaba que ella estuviera alrededor, pero no necesitaba hablar, o parecer listo, empático, gracioso o esas cosas que necesita la gente (las chicas sobre todo, seamos sinceros). Me gusta que Lorna esté y poder achucharla de vez en cuando, pero admitámoslo, su conversación es demasiado... no sé cómo decirlo, insustancial. Solo habla de verdad si el tema de conversación es ella, pero si quiero comentar con ella cómo me gusta la vichyssoise, entonces ni se desnuda ni quiere que le haga cosas, o hacérmelas ella, ni nada.