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miércoles, febrero 06, 2008

cuando él no esté

Feel a whole lot better

Este tema de los Byrds se lo debo al bajista de los Ciclones, MiJoe, que me lo presentó un día de enero. Eso tenemos en común, a ambos nos gustan los clásicos americanos con voces, con un leve toque country y los Byrds eran maestros en esos. Este tema es de Gene Clark y es uno de mis preferidos de toda la vida desde hace 3 semanas. Hay una versión muy buena de Tom Petty y otra magnífica de Wolffo, el ciclón de Valdemorillo. Esta, la buena-buena, está tocada solo con guitarras acústicas, batería y bajo, pero ojo, hay tres guitarras haciendo diabluras y tres voces y luego una cuarta pàra darle color al asunto. Me encanta esta canción y además, ahora que he afinado correctamente mi guitarra de 12 cuerdas, estoy contentísimo con ella. Y con buen humor y una de 12 cuerdas, o tocas una de los Byrds, o es que eres gilipollas. ¿Te mola? Pues bájatela aquí:


Mi amiga, esa a la que le gusto yo por la única razón de que me llamo Sabino Joaquínez, es una mujer a la que deberías conocer, June. A veces, hemos hablado tan adentro, tan desde el fondo de su alma y la mía, que me daba miedo el día que la conozca en carne mortal, porque será como saludar a alguien que lo sabe todo de mí, excepto qué aspecto tengo.

Conozco a mucha gente en la calle y en internet y siempre interpreto mi papel; los de aquí ya me conocéis, ese fanfarrón un poco bocazas, pero entrañable, a veces, y otras insoportablemente pedante y casi siempre despistado. En lo que los internautas llaman la vida real soy un hombre tímido, cariñoso, educado y a veces un poco pelmazo, aburriente, más que aburrido, porque yo lo paso bien, pero no estoy seguro de que eso le suceda a los que están a mi alrededor.

Delante de mi amiga Moor Ris, pues sí, amigos, se trata de ella, sin embargo, no interpretaba papel alguno y, cágate, lorito, le caí bien, no me detesta ni nada. Esto es extraordinario, porque debéis saber una cosa acerca de mí: no hay quien me aguante, soy famoso por ser bastante imbécil y cuando me pongo nervioso, que es muchas veces, me vuelvo más imbécil todavía.

Hoy mi amiga está lejos de mí. La vida, ya sabéis; pero me ha llamado esta tarde y me ha despertado de mi siesta acompañada de Doctor en Alaska.

- Hola, Sabino, soy Moor.. (hala, ya le he pillado frito...)

- Hoooola, nena... (¿quién coño eres...?)

- ¿Estabas durmiendo?

- No, que va... (jodeeer..., si es Moor Ris...) Estaba ordenando unos papeles...

Me ha contado, después de perdonarme, sin decírmelo, que no admitiera que estaba como una marmota, que ya no va a venir más a Roma.

Se me olvidaba. Vivo en Roma, en mitad de la Piazza del Pomodoro, una plaza sin ninguna gracia, en un suburbio con menos gracia todavía. Ella, Moor Ris, es de Nápoles, que es una ciudad que se parece muchísimo a Barcelona, pero más en plan italiano, no sé si pilláis el matiz.

El caso es que Moor Ris solía venir a Roma muchísimas veces, y siempre quedábamos en vernos la vez siguiente que viniera, pero todas las veces siguientes fueron como la anterior y no llegamos a vernos. Tenía un novio en Roma, vamos no un novio, un noviete, pero ese noviete se enfadaba con Moor Ris cuando venía a Roma a verle y le decía que si no le importaba que iba a quedar conmigo. Le montaba numeritos y ella, bueno, con tal de no pelearse, le aguantaba.

Vale, diréis: más tonta es ella por permitir que un gil le imponga esas cosas, pero la cosa no es tan sencilla. Debéis saber otra cosa, aparte de que yo soy bastante imbécil: ella es preciosa. Es preciosa con sus gafitas, su flequillo rubio, sus chanclas de colores y los deditos de sus pies todos pintaditos, vamos las uñas, solo; es preciosa cuando se quita el sujetador y es preciosa cuando se pone el jersey de ochos, y cuando te dice, vale, Sabino, ¿quieres contarme qué es lo que pasa, en realidad? Y tú, que estabas en plan latin lover, pues dejas de hacer el indio y vas y le cuentas lo que te pasa. En eso se parece a otra amiga mía, Mal Clementine, de la que os hablo otro día, si se tercia. Pero que sepas, Mal, que te quiero mucho.-

El caso es que me dice Moor Ris que ya no va a venir a Roma nunca más... bueno, nunca no, por ahora, porque ha roto con su noviete y ya no va a venir a pasear conmigo por Roma en mi Vespa, que es algo que le apetece muchísimo desde que vio Caro Diario, de Nani Moretti, y yo la entiendo, porque es buenísimo. Es buenísimo vespear en Roma y el capítulo primero de Caro Diario, ambas cosas lo son.

Me dice que lleva tres días intentando hablar con el susodicho y que no le contesta a las llamadas, ni a los sms’s ni al mail. Que qué se ha creído y todo eso tan gracioso que decís muchas veces las mujeres. No te enfades, June, tú siempre explicabas mis cosas malas, con un “claro, eres hombre, qué vas a entender tú...”, y tienes que reconocer que las mujeres sois muy divertidas cuando os ofenden el orgullo. Bueno, en ese plan de yo valgo mucho más y todo eso.

Y yo, colega, callado.

Empieza a decirme que si no contesta, que si no se pone, es por que se huele que ella quiere dejarle y no tiene huevos para aguantarlo.

Le aconsejo que pase de él, que si ya está en ese plan nada bueno va a pasar a partir de ese momento. Si no fuera por cierto detalle, cualquiera diría, “pero, vamos, hombre... ¿qué dice este insensato de Sabino?”.

Ella llora un poco.

No me gusta verla llorar y pido al cielo que perdone por hacerla llorar.

Tú no estás haciéndome llorar, Sabino, sólo me estás escuchando...

¿Y tú cómo sabes que yo estaba en plan perdona?

Porque te oigo cuando piensas

No me jodas, Moor Ris...

A veces. A veces, me pasa, sé lo que piensas, te oigo en mi cabeza...

Y entonces yo empiezo a intentar poner la mente en blanco, porque no quiero pensar en lo único que me ronda la cabeza desde hace tres días.

(Lo que me ronda por la cabeza desde hace tres días

Salgo a la calle y, al salir de clase, me paso por el MedioMetro, el bar de Rocco, me pido una cerveza y unos calamares a la madrileña y a mi lado está un tipo con pinta de ser mala persona, de esos que te cuentan su vida sin que les hayas hecho nada; me la cuenta sin que pueda hacer nada por evitarlo, pues los calamares están demasiado calientes para tomárselos deprisa y demasiado buenos como para dejarlos en la barra, y resulta que me cuenta que tiene una novia española que vive en Nápoles y que la pobre está loquita por él, pero que él, en su alma más profunda es homosexual y que lo que quiere es que le acompañe a casa a ver unos videos grecorromanos y yo le sigo la corriente y cuando estoy en su casa me pone los videos y, la verdad, me ha engañado, porque los de la peli que me pone, que son todos muy atléticos y cariñosos, tienen aspecto como se suevos, de teutones, ¿sabes? Y cuando estamos viendo la película, cuyo argumento no alcanzo a comprender en su significado más profundo, me da un beso. No es un beso de amigo, o de primo, o en plan padre-hijo, es un beso de noviete. Me resultan extraños los labios de un hombre y el hecho que me dé esos lengüetazos. Sabe a cerveza y a otro sabor que no distingo, pero que a lo mejor es que sabe a hombre, y hazte una idea, mientras pienso todo esto, el tío está en plan morreo total y a mí no es que me guste o no, es que me tiene sorprendido la experiencia, lo distinto que es besar a una mujer y lo pesadito que está con la lengua, va a encontrar restos de calamares, me temo, como siga por ese camino; total que le aparto y le pido que me deje levantarme y no sé cómo sucede, ni qué es exactamente lo que hago, pero cuando me voy de allí, el tipo está en el suelo, más muerto de lo que le conviene a cualquiera que quiera disfrutar la vida, con lo que es la cara y el resto de la cabeza en bastante mal estado. En fin, eso, que parece ser que he matado a este tío)

No sé si habéis intentado poner la mente en blanco, pero os digo una cosa: no lo intentéis, porque, en sí mismo, es una parida y metafísicamente imposible, a no ser que seas alguien tipo un romano cabrón que tiene una novieta espaola que vive en Nápòles, o sea, que estés fiambre.

Bueno, Sabi, ¿qué hago? Porque, ¿sabes? Tengo la sensación de que no puedo seguir con él y de que , probablemente, me sentiré muchísimo mejor cuando no esté.

¿De verdad sientes eso?

De verdad. Sabes, de hecho, sólo pensarlo me hace sentirme mejor. Es raro, Sabino.

¿Raro?

Sí, es raro. Empiezo a sentirme mejor. Mucho mejor.

Ya, y yo...


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Listening to: Nacha Pop - Miedo al Terror
via FoxyTunes