Seven bridges road
Una canción asombrosa, sin duda. La escuché por primera vez viendo un DVD de Eagles que me grabó mi amigo y compañero Sergio. Es un tema que, por lo visto la banda usaba para calentar las voces. Es increíble verles, antes de salir a escena cómo cantan así, como sin darle importancia. En esta versioncita mía toco con mi guitarrita nueva y nada más. Sé que estoy un poco pesado con el asunto de las voces, pero... pero nada, estoy pesado porque, queridos y queridas, voy a daros una noticia: soy pesado. Qué le voy a hacer...
Una de las peores consecuencias del cambio climático era, para Jeremías Glande, que su querida Sierra del Sostén, ese lugar idílico, ese icono de la comarca del Obvio Pastor, ese paraje testigo de paseos y hazañas de sus abuelos y padres, y que él, en parte, en su primera juventud, pudo disfrutar, ya no podía ser visitado. No podía pasar el testigo a su hijo.
Jeremías Glande es un hombre, curiosamente, resbaladizo y calvo como un chupa-chups, de verbo fácil y sobacos poblados; está muy comprometido con su comarca y le gusta más una cámara que tirarse de cabeza (fálica testa, a fe mía) al río River, el río de la comarca. Para ser más exactos en la descripción del Jere, diré que tirarse de cabeza al río le gusta bastante.
Preguntamos al señor Glande acerca de la situación de
“Llegas a
“... Luego llegaron los de Grinpís. Esos son muy pesados, en serio. Hacen lo que ellos llaman “actuaciones” y están muy orgullosos de sus patochadas. Los de Grinpís, lo que pretendían era que se declarase
“... Defensa del Olmo Castellano fue la siguiente oenegé que vino aquí, con perdón, a dar por culo. En
“... Los Amigos del Buitre fueron los siguientes. Esta es una comarca con una cierta tradición ganadera... No es gran cosa y las explotaciones son pequeñitas, pero suficiente para abastecernos de carne y vender un poquito por ahí fuera. Todos lo hemos hecho: se nos muere una res y se va a la sierra y se despeña. Los buitres se la comen y todos tan contentos. En cuanto pusieron los siete peajes (es que, colega, son 7 peajes en un kilómetro, ¿quién quiere pagar eso?) dejaron de ir a la sierra. Era más sencillo, y barato, enterrarla. De modo que los buitres se estaban yendo. En lugar de facilitar las cosas, y dejar que los ganaderos puedan pasar gratis y deshacerse de las reses muertas como siempre se ha hecho, se monta otro chiringuito conservacionsita: el Hogar del Buitre, una siniestra granja que se abastece con carne que traen de una carnicería de Madrid, donde se pone de comer a los buitres en comederos a los que solo les falta una servilleta de hilo y un sumiller. ¿No es de locos...?
La cosa no termina ahí: hay un portentoso Laboratorio De Estudio De Las Costumbres Primaverales De Las Mariposas, otro micológico, especializado en
“Ahora, si alguien intentara acabar con la vida en
Y no creas que era un sitio paradisíaco ni nada. Es un sitio bastante feo, en realidad, que recibe su nombre porque, de toda la vida, era allí a donde iban los jóvenes para tener un poco de intimidad y, a veces, te encontrabas un sujetador enredado en un arbusto. Un sostén que, por la noche, y con la excitación del momento, no se conseguía encontrar. Ni siquiera puede llamarse Sierra. Nunca fue un paraíso; pero ahora es un infierno. Y es que algunos hombres, cuando te quieren joder, son terribles, pero es peor, mucho peor, cuando te quieren defender.”
Plano de Jeremías Glande caminando por la carretera de los siete puentes. Se va haciendo pequeño según se aleja. Plano de atardecer, bastante cursi, mientras suena una canción de Eagles. Suena bastante bien, aunque no la cantan los Eagles, sino yo.
Ya ve siendo hora de terminar. Venga, un pis y a la cama.
Bonito culo, ¿no es así?
----------------
Listening to: Chopin - Vals en do sostenido menor Op. 64 nº 2
via FoxyTunes

