lunes, febrero 22, 2010

polvo de estrellas

Ashes to ashes



Debo decir que la personalidad de Bowie me seduce absolutamente. Su personalidad artística y personal. Me parece un hombre completa e irremediablemente atractivo, con un talento natural para la expresión artística. Y debo decir que algunas de sus expresiones artísticas me dejan asombrado una y otra vez. Cada vez que oigo, por ejemplo, esta obra de arte que hoy oso versionear, suspiro pensando en lo que ocurriría si yo tuviese una centésima del talento artístico que David Bowie posee. La canción es grandiosa, prodigiosa, hipermoderna y un clásico desde el día en que se publicó. Recuerdo ver el videoclip de esta obra maestra absoluta en Aplauso, era lo que había, y quedarme de piedra ante su grandeza. Claro, hacer una versión de esto y que no suene a broma pesada es imposible, así que he tratado de reducir la canción a la mínima expresión (batería, bajo, guitarra acústica) y hacer algo no demasiado sonrojante. A ver si lo he conseguido, Tú dirás. Mira que mi mamá lo decía: si quieres hacer las cosas bien, no te enredes con el Mayor Tom. Y no le hice caso.


Cojo mi guitarra, el pie de micro, el ampli y la bolsa donde llevo el micro y los cables y las letras y las armónicas y todo lo demás y salgo a la calle. Lo subo todo al viejo utilitario Toyota que es digno en Valdemorillo, pero que parece ser la hez de la automoción en Los Angeles. Tardo mucho en llegar allí, pero al final, cada día, a eso de las once de la mañana, estoy allí, en pleno Hollywood Boulevard, en uno de los mejores sitios, a la altura del número 7050, muy cerca, niña, muy cerca de ti.
La calle se llena de turistas a mediodía, de imitadores chalados, de tontainas repeinados y yo cantando a todos esos raros caminantes que, en lugar de mirar los edificios, o el paisaje, como en cualquier otro lugar del mundo, miran al suelo y leen los nombres de las estrellas. Son curiosos estos grupos de gente tan mal vestida (¿hay alguna ley que diga que cuando estás de visita en un país extraño has de vestir como un idiota, con chanclas, pantalones cortos y ridícula gorrita de béisbol?) que van en tímidas manadas de shoegazers, ignorando la luz del cielo. Y claro, al llegar a donde estoy yo, todo el que tiene un poco de decencia, se detiene, porque a mis pies te encuentras tú, mi amor, a mis pies, con todo tu esplendor, tu brillo y tu leyenda, estás tú, Sophia Loren.
No es extraño ver que un grupo se detiene en tu baldosa y se hacen fotos y dicen chistes estúpidos y yo entonces canto más fuerte, y mejor, y con más intención, para ver si alguien, alguna vez, se da cuenta de que hay una persona haciendo música, que no es un disco lo que están ignorando, sino a mí.
Un día sucedió. Vino un grupo de italianos, ruidosos, chocantes, por bien vestidos, alegres y pendencieros. Ellas estaban calladas por lo que no estoy seguro de que fueran italianas. Ellos sí. Cuando empezaron con las fotos estaba terminando Moon River y empecé a tocar Quando dico che ti amo y la cosa se puso seria. De repente se materializaron allí un montón de italianos, y todos cantando Non dar retta alla gente credi a me, Quando dico che ti amo, quando diiiico che ti amo è la pura sacrosanta verità.. se montó un buen pollo, en definitiva.
Al día siguiente, no eran los mismos, pero vino otro montón de italianos y me decían que cantara algo en italiano, así que repetí, porque la otra que me sabía era la de C’era un ragazzo che come me amava i Beatles e i Rolling Stones y al intentarla me di cuenta que no tenía ni la mitad de gracia así que otra vez hice el quando dico.
La cosa empezó a hacerse grande y cada vez iban más italianos, a la una de la tarde a cantar a voz en cuello Quando dico che ti amo. Vino un tipo de unos 40 años muy bien vestido, que resultó ser un productor de televisión. Se llamava Wilfred nosequé, y llevaba un montón de pelotas alrededor. Todos guapísimos, todos como de plástico. Los chicos se hacían los polladura y los graciosos y las chicas le tocaban el brazo y se reían exageradamente de sus gracias que, dicho sea de paso, no eran ni medio graciosas. Me dijo que si querría salir en las noticias del día siguiente, que llevarían a Sofía Loren, harían una conexión en directo mientras tocaba y que luego se organizaba una fiesta a la que estaba invitado, por supuesto. A la fiesta irían Sofía Loren, algunas personalidades importantes de la colonia italiana en Los Angeles y, según sus palabras, todos los cazatalentos de la industria del espectáculo. Cuando le pregunté que si me pagarían algo me dijo:
- ¿Pero no has oído lo que te he dicho de la fiesta…? – Wilfred miraba incrédulo a su cohorte de pelotaris, encogiéndose de hombros y con las palmas de las manos hacia arriba y éstos, con las cejas levantadas y las bocas semiabiertas, y con una profunda expresión de neta estupidez en el rostro, asentían con una especie de rebote servil de sus bien peinadas testas.
Debía darme por pagado con esa expectativa.
Me fui a casa y cogí el poco dinero que había conseguido ahorrar para comprarme una guitarra buena (click si quieres hacer una buena obra) y me compré un traje negro medio decente, uno sin brillos, quiero decir y me dolieron cada uno de los 300 dólares que pagué por él. Compré una camisa azul gastado (40 pavos), bajé a la peluquería (50 pavos) y para quitarme los nervios, en vez de a cenar, fui al barrio chino a ver Marilynda (60 pavos por adelantado, un completo). Un desastre: como estaba tan nervioso, no se me levantaba, y Marilynda se deprimió porque decía que era porque había perdido su atractivo. Soy amigo de algunas prostis, y Marilynda no es una excepción, así que no le dije, porque soy buena persona, que no se puede perder lo que no se tiene, pero me costó invitarla a cenar y a unas cuantas copas (120 pavos) el convencerla de que no era por ella (aunque si su habitación no oliera tanto a arenques en mal estado, eso ayudaría) el que no se me levantara.
Era por Sofía Loren.

Iba a conocer a Sofía Loren. ¿Cómo sería echarle un polvo? La había visto en la entrega de los Oscar… y seguía apeteciéndome darle un meneíto. Pero me lo imaginaba más desastroso aún que con Marilynda. En mis sueños, cuando empezaba a follármela, se le dislocaba la cadera, ella empezaba a gritar como una italiana y empezaban a entrar más italianos gritones y yo me iba bajando la cabeza, intentando pasar inadvertido, como los buenos árbitros, como si la cosa no tuviera mucho que ver conmigo. Joder… ¡iba a conocer a Sofía Loren! A lo mejor tenía suerte y no le rompía la cadera con mis viriles envites. Lo mejor sería dejar lo de follármela para otra ocasión, como para dejarla con las ganas. Seguro que se pirraba por irse a la cama con la estrella emergente de Hollywood. Pero, eso sí, le dejaría bien claro que accedería a acostarme con ella en otra ocasión. Porque, caray, además de conocer a SL, tenía que prestar atención a todos los ejecutivos del show-bizz que estarían tratando de ganar la subasta que era conseguir que yo firmara el contrato. Cuando me fui a la cama esa perspectiva, la de la gente como Wilfred a guantazos para conseguirme un contrato, se me puso como un palo del 18 (ni idea de cómo son, pero quiero decir dura) y cuando fui a prestarme atención, mierda, me quedé frito.
Aquel día fueron un huevo. Hablo del día en que iba a conocer a Sofía. Hablo de italianos. Un huevo de italianos. Pon que dos millones. O así. Y a cual más tonto y gritón. Allí estaba Wilfred y su gente, y unos tipos con pinta de pordioseros que resultaron ser los técnicos. De sonido, de luz, el cámara… gente poco recomendable. Allí estaba un montón de gente y yo, con mi guitarrita, esperando a Sofía y con la sensación de que alguien debería hacerme un poco de caso. La maquilladora, por ejemplo, una punky con un culo perfecto y unos labios enloquecedores. Podría venir y hacerme un apañito, para quitarme los nervios. De repente, se organizó un follón tremendo. Venía Sofía Loren y a mí ni dios me hacía caso. Ni siquiera me miraban. Todo el mundo con Sofía y conmigo se quedó un tipo llamado Carl, que era un técnico de sonido, impidiéndome ir hacia mi diosa.
- Canta – me dice Carl -. Tienes que empezar a cantar ahora.
Entonces yo pillo la guitarra y empiezo a darle. Po, po, poooo, po, po, po, pooooo, po… Entonces, por un momento, la gente empieza a cantar conmigo. La verdad es que es emocionante, tantos miles de millones de personas cantando como una sola voz, un solo corazón, siguiendo al líder que, flipa, soy yo. Pero de Sofía Loren, ni rastro. Ni de Wilfred. Ni de las cámaras. Sólo está conmigo Carl y su puto micrófono.
Cuando acabo la canción, todo el mundo se va. Veo a Wilfred y sus satélites, que se van pegados a Sofía y Carl me da una tarjeta del Veranda Hotel y me dice: la fiesta es aquí. Y se pira.
Recojo mis bártulos como puedo y corro hacia mi Toyota y cuando llego… se lo está llevando la grúa. Corro, grito y pataleo, doy golpes en la camión grúa, pero es igual. Me han dejado tirado. Pillaré un taxi y ya resuelvo lo del coche mañana, cuando sea una puta estrella de Hollywood.
Vale. He recogido tan deprisa, que me he dejado la boina con la recaudación del día y mis aventuras de ayer con Marilyn me han dejado sin efectivo, así que tendría que coger un autobús… dios, allí está el autobús. Llevo la guitarra en plan mochila, una bolsa –llena de cables y cosas- y el pie de micro en una mano, y el ampli, un Behringer de 18 kg., en la otra mano, así que mi carrera no es muy garbosa. Además, mierda, en el coche se han llevado el puto traje y la camisa que compré ayer. Pero aun así, alcanzo el autobús cuando va a salir. Al intentar subir me dice el conductor, un pakistaní especialmente antipático, que con esos bártulos no puede llevarme.
- Y… ¿¡qué mas le da – digo harto- si sólo son tres paradas…!?
- Usted lo ha dicho: son tres paradas, vaya andando.
Y se va. Hijo de puta. Ya voy andando, sí. Llego al Veranda bañado en sudor y con la sensación de que mi gran día está siendo una gran mierda.
- ¿A dónde va? – me dice un tipo de esos ridículamente vestido
- A la fiesta de Sofía Loren
- Oh… - me dice, incrédulo – no me diga… ¿Quiere que le aparque el coche?
Un puto graciosillo, como ves. Dejo el ampli en el suelo y tomo aire.
- Mira listillo – le digo mientras saco la tarjeta y se la pongo en las narices-, déjame pasar ahora y no le diré a nadie que te has portado como un gilipollas.
- Oh, vaya… disculpe… - me dice, pero en su porte, en su cara nada indica que lo sienta. Luego parece recomponer el gesto y sigue - ¿Qué cree que es eso, un salvoconducto firmado por el rey? Es una tarjeta de este hotel, ¿y qué? Mire váyase y no me dé más el coñazo, que tengo mucho trabajo…
La vida, a veces es una mierda, en serio. Pero a veces, te reconforta con un fogonazo de esperanza. Sale Wilfred hablando por el móvil. Me acerco a él y me mira con evidente disgusto, mientras sigue hablando con un tal Phill.
- Mira Phill, lo siento, ¿sabes? Tu momento ya pasó… ahora no puedes pretender que la gente te respete…
- Oye, Wilfred –consigo sonreír condescendientemente mientras hablo-, el gilipollas del portero no me quiere dejar… - pero con un gesto me da a entender que lo que yo tengo que decir no le importa una mierda.
Entonces lo entiendo todo.
En todo este numerito, lo único que no importaba, era yo. Tenían que conseguir que tocara la canción, como todos los días mientras ellos entrevistaban a Sofía Loren, para que hubiese un contexto coherente, un fondo pintoresco, u poco de color local, en el reportaje.
Entonces me acuerdo de mi coche. De mi traje. De mi polvo no consumado. De la recaudación del día. Entonces me acuerdo del pakistaní del autobús. Entonces me acuerdo del portero sarcástico. Entonces quiero matar a Wilfred.
Quiero empalarle con el mástil de la guitarra y romperle el pie de micro en la cabeza. Quiero… Voy hacia él pero el muy capullo es más rápido que yo, me esquiva y doy un traspiés que me lleva al centro de la calzada, donde un taxi que hacía una maniobra marcha atrás, tiene la amabilidad de atropellarme. Poco. Pero lo suficiente como para romperme las dos piernas y dislocarme la cadera. Como si me hubiera follado el taxi, como yo a la Loren en mi sueño de anoche.
Soy un extraño, en la blanca quietud del hospital, a años luz de todo el mundo. A años luz de mí mismo. Me sacudo el polvo de estrellas que me pesa como si en vez de motas estuviera compuesto por losas y evoco la imagen sexual de Sofía, una más entre las mujeres que amo y me ignoran. Al día siguiente, en mi habitación, escayolado, descreído, me veo en las noticias… soy alguien que está como al fondo, tocando la guitarra pero rápidamente desaparezco. No soy yo lo que importa en la noticia. Es una de las paradas que ha hecho Sofía Loren el día de su cumpleaños. Eso es lo que importa.
- ¿Sabe? - le digo a la enfermera- Ese, el que toca la guitarra y canta soy yo, felicíteme….
Ella me mira sonriente, pero cansada, porque oye a muchos chiflados al cabo del día.
- Felicíteme usted a mí… al fin y al cabo, era mi cumpleaños.

27 comentarios:

Beatriz dijo...

Vaya historia, Wolffo... Qué dura es la vida del artista que se abre paso en Hollywood. Y qué real todo.
Me ha encantado. Y con Sophia Loren, todo un símbolo cinematográfico. A ver si tienes más suerte la próxima vez.
Ah, ya estoy ahorrando para la buena obra. Esperemos que se apunte alguien más.
A mí también me encanta Bowie, artística y personalmente. Y también le veía en Aplauso.
Y, cómo no, también me gusta tu versión del tema. Muy a su estilo.
Congratulations y Besos.

Wolffo dijo...

Me encanta Sofía Loren y, como tengo confianza con ella, lo escribo en español, con efe. A ella le gustará ese detalle el día que nos conozcamos. Pero no creas que mis sentimientos hacia ella son tan burdos como los del prota, no. Yo soy más idealista. Eso sí, me estaría 48 horas seguidas besándola. Caray, qué mujer...
Hombre, se podía montar una especie de ONGPAW (Organización No Gubernamental Pero Altamente Wolffa) en la que fuérais metiendo los céntimos que sobran del pan cada día. Si sois unos cuantos en pocos meses tendríais, sin esfuerzo, para hacerme un MME (Músico Mejor Equipado) y yo os lo pagaría con versiones exclusivas de vuestros temas favoritos.
El video este de Bowie, ganó una especie de premio-concurso por votación en Aplauso a mejor video del año, o algo así. A mí me parece una obra maestra y con que mi versión no te haya revuelto el estómago, me doy por satisfecho.
Muchas gracias, Beatriz, eres un solete. Y muchos besos.

The Foss dijo...

Anoche abrí un momento el blog y pensé "Ashes to ashes, qué huevos le ha echado el tío", pero andaba liado y no pude escucharla.

Ahora ya voy por la segunda y alucino. Cómo te ha quedado... me gusta me gusta me gusta... en especial esas guitarras tan limpias. Creo que la has bordado, sin coña.

Ahora es cuando entiendo lo que me decías el otro día sobre trabajar en casa ... si estuviera haciéndolo allí seguro que ya habría sacado la acústica del armario. Por cierto, ese es uno de mis parámetros de valoración para un tema. Si lo estoy escuchando y me apetece coger la guitarra y tocar encima es un 10. Y en este caso lo has conseguido.

Además, la historia es real como la vida misma y haces muy bien en contarla. Hay montañas de películas (de esas que ponen los fines de semana por la tarde) donde chicas de cualquier pueblo se trasladan a L.A. en su sueño de triunfar como actrices y acaban calentando la cama de algún desalmado productor, pero nunca se atrevió nadie a contar la verdad del músico que solo quería calentar la cama de la actriz.

Un aplauso para ti.

Y esa foto de la Loren en el marco de la ventana. Esa foto...

Y la Guild, esa Guild...
Abrazos, maestro.

Beatriz dijo...

A mí también me encanta la Sofía. Como mujer, que me parece un pedazo de señora, muy personal además, y sobre todo como actriz tanto en comedia como en drama.
Y es una de esas actrices, como Claudia Cardinale, que son símbolo eterno de la mejor época del cine italiano.
Un brindis por ellas.

Wolffo dijo...

Sí, un par bien puestos, ¿eh? no hay nada más osado que la ignorancia, se podría decir de mí, en este caso. Bueno, tío, me alegra mucho que te haya gustado, porque compensa, aunque no lo creas, eso compensa un huevo. Jeje, yo también hago lo de la guitarra, pero en mi caso, está aquí, sobre un soporte de esos de escenario, al alcance de la mano, no tengo ni que levantarme. Pero es verdad, que oyes un tema y sientes la necesidad de tocar con ellos... te entiendo. Y tú entiendes que sueñe con esa Guild, ¿verdad? Menudo guitarrón...
Qué buena estaba y que... que... sexual es Sofía Loren, ¿verdad? esa foto es terroríficamente tórrida, dan ganas de moderla entera, de masticarla y estrujarla y acabar con ella. ¡Ay...!
En fin, la vida del músico salido y fracasado es así de dura. No podía ocultar por más tiempo esa verdad. Gracias por apoyarme en esta cruzada.
Un abrazo fuerte, Foss.

Es que es mucha Sofía... es verdad que en comedia era irresistible y en drama... dramática. Déjame acompañarte en tu brindis y levantar, después mi copa por ti, porque eres un encanto. Un besote, Beatriz.

Buch dijo...

Me gustan las Sofías en general. Con la Loren en particular no traté mucho, porque siempre ha sido esquiva y, al contrario que la Magnani, no era de trato fácil, ni accesible.
Me ha gustado mucho tu relato, y extraigo de él la conclusión inmediata, de que los artistas en general, pagan los platos rotos de los que no lo son, pero lo quieren ser. ¿Qué ponemos ahí, una cenefa? No, mejor pon un artista.
Y lo dejo aquí, ahora me estoy empapando de la atmósfera de las pequeñas tabernas de negros de MIssissippi, ya sabes...

Guiss dijo...

A mí también me gusta Bowie, primero físicamente, me llamaba la atención que tuviese un ojo de cada color, como mi pediatra (claro que mi pediatra de verdad, porque había nacido así, no por peleas ni nada de eso). Bueno, y tampoco era simultáneo, cuando me empezó a gustar Bowie yo ya no iba al pediatra, no fui tan precoz. Y nunca he podido entender a Angie. Creo que le conocí en Let's dance, pero siempre me ha gustado sobre todo The Man Who Sold The World. Y me gusta mucho tu versión de Ashes to ashes, a mí no me suena a broma pesada ni me sonroja en absoluto. Me parece que a tu voz le va estupendamente.


Lo que no me gusta es la gente repeinada y no me había dado cuenta hasta que te he leído. No hubiera dicho yo que parecen tontainas, sino niños antiguos atrapados en el tiempo, pero no me gusta. Tampoco los que se visten de turista. En cambio, me gustan mucho las mujeres carnales (o sea, me gustaría parecerme a ellas), las que son sensuales y saben que no hay que de abrir la boca como una muñeca hinchable (que es justo lo que parece la señorita que posa en la última portada de interviú porque se ha acostado con Tiger Woods) para que las desee todo el mundo.

Quando dico che ti amo ha sido un descubrimiento, si verdaderamente los italianos la cantan a coro cuando la escuchan será porque cada país tiene su paquito chocolatero.

Imaginar un grupo de italianos, capitaneados por Wilfred y sus floreros, resulta un poco terrorífico, pero ya veo que el protagonista es una máquina, capaz de estar salido en cualquier situación, lo que se dice un macho ibérico de los de antes. Sufro por él, todo escayolado, cuando la enfermera se dé la vuelta o se incline sobre él para...

Muchos besos.

Mal dijo...

Al escuchar la original me he dado cuenta de que sí que la conocía, pero poco, así que la he escuchado un par de veces. Y luego he vuelto a oir tu versión y... me gusta más la tuya. Te parecerá peloteo y no lo es, aunque sí que puede ser ignorancia, pero me suena más pura la tuya, sin tanto metalizado (y yo qué sé lo que digo). Y puede que él vaya más sobrado con la voz, pero tú la cantas de putísima madre (que sí, que ël también)

Me ha gustado el relato, durillo pero divertido, y me gusta Sofía: en la foto esa me pone hasta a mí.

me voy, que me llaman

Wolffo dijo...

Hay demasiado ruido, ¿no Buch? me refiero al pensamiento occidental en general, no sé si estás de acuerdo conmigo. Yo sí. Yo creo que a la actitud de taberna de orillas del Mississippi has de sumar la de "no dejo de fumar porque no me sale del nabo, y porque me gusta echarte el humo en la cara y ver cómo sales haciendo aspavientos". Tampoco sé si en esto estás de acuerdo conmigo. Yo también.

Guiss, mi nena. Muchas, muchas gracias por decirme eso de la canción, siempre me quedo con las ganas de sabér qué te parecen las canciones y casi nunca me entero. Yo creo que es porque eres buena persona y no te gusta decir cosas que no han de agradar.
Mi perra Akira también tenía un ojo de cada color, y el Bombilla, a quien Buch recordará, también. Pero ningumno de ellos era a mis ojos tan atractivo como Bowie, te lo puedo asegurar. lo del bicolorismo no es su principal atractivo, aunque reconozco que le hace exótico. The man who sold the world... qué eb¡norme canción, también. Muy bowiana, aunque la versión de Nirvana no estaba mal, no había color, ¿eh? Te pega mucho que te guste Bowie, que lo sepas.
La gente repeinada no es que sean tontainas, pero, ¿no suena maravilloso? "Tontaina repeinado" esos dos diptongos y las te y las pes le dan una musicalidad a la frase que, en fin, te cagas. Sofía Loren es super deseable, como Bowie (es a quien a mí me gustaría parecerme) y es esa cosa que tienen algunas personas (Miguel bosé lo tenía también en sus tiempos, ¿no?) que hacen que no te canses de mirarlas.
Quando dico... la canto yo cuando voy por ahí trovando de solipei, porque siempre me ha encantado el ye-yé italiano y esa canción con esa frase definitiva: "e la pura e sacrosanta veritá". Será cosa mía, pero esa me parece una canción, y la del chocolatero, una burla. La detesto.
Y sin embargo a ti, te adoro, y eso no es paradoja ni nada: es natural.
Más besos a ti.

Wolffo dijo...

Anda, Mal, estábamos comentando al mismo tiempo.
Jaja, qué encanto eres. Vale, me creo (porque ciertas cosas uno se las cree así de fácil) que no es peloteo.

El relato es durillo, sí, pero, ¿cómo crees que es la vida de alguien que cree que va a intimar con Sofía Loren - a quien idolatra- y se lleva semejante chasco? Durilla, ¿verdad? pues eso. Y una cosa: vístete así y ponte en la ventana: también me pondrías tú... y de qué manera.
Un beso, Mal.

Buch dijo...

Moierda, se me olvidó decir que "É la pura e sacrosanta veritá" es una frase cojonuda, siempre me gustó, y me gusta más si lo que se afirma antes es una mentira que te cagas.
Y que me dio mucha pena por SOfía que perdiera aquel duelo de tetas con la Mansfield.
Y, sí, definitivamente el pensamiento occidental hace agua.

Wolffo dijo...

Eso del duelo me gustaría verlo. Y la victoria, ¿fue inapelable o había un jurado sobornable?
Es importante saberlo, créeme.

Buch dijo...

Es una foto que habla a las claras de quin ganó y quin no. La tiene Guiss, me aprece, o ella sabe donde está. Vamos que a mi esa foto la ví en su blog o algo así.

Buch dijo...

Joder, qué prodigio de tecleo y redacción.

Guiss dijo...

Yo la vi en un libro de Javier Marías, comentaba esta (no sé si saldrá el enlace) http://drx.typepad.com/psychotherapyblog/images/2007/11/29/loren_mansfield.jpg

Pero buscándola ahora, he visto que la pobre Sophia se pasó la velada abrumada por el poderío de Jane (http://www.okultura.cz/ezimagecatalogue/catalogue/variations/868-300x300.jpg), de la que yo no sabía nada en absoluto hasta que leí a Javier Marías, a propósito de esta foto y a propósito del final que tuvo ella.

Aunque sólo sea por egoísmo, cuando veo estas cosa no puedo más que repetirme como un mantra lo de la mano la cubre y si no la cubre no es teta, es ubre :P

Buch dijo...

También va en manos, no es lo mismo la de Urtain que la de Aceves. (Octavio)

Guiss dijo...

Tampoco la de Acebes (Ángel). De todas formas, como medidoras de tamaño vale, pero como apetecibles, ninguna, que quede claro.

Wolffo dijo...

Dos cosas: si hubiera estado en la fiesta esa, Mansfield se habría llevado mi asombrada mirada, pero mi amor lo hubiera ganado Sofía, claro. Observad en la menos lúbrica de las dos fotos de Sofía Loren que ilustran este post que sus mamellas son bien generosas (y espero que Guiss me perdone por lo de mamellas) y, para mí, no ha perdido nada de nada frente a Jane Mansfield.
Me gustan las tetas como al que más, y os aseguro que me gusta prestarles atención en el momento decisivo, pero no creo que nadie gane nada por tenerlas más grandes... o por enseñar más cacho.
No sé, para mí no hay color. Sofía Loren es una diosa.

Buch dijo...

QUé buena pareja hacemos Guiss y yo ¿eh? UN poco frente a tí...

Wolffo dijo...

Guiss y tú... es un bonito sueño, para ti, claro; pero la realidad sería la de esas parejas que uno no se cree ni de coña que sean pareja y se pregunta, ¿cuánto le habrá costado a ese pollo que semejante mujer vaya de su bracete?
Sí, sería algo digno de ser soñado. Pero, despierta, Buch, ¡estás hablando de Guiss...!


(yo la vi primero)

Buch dijo...

Gracias por hacerme ver la realidad, pero ¿HAs disfrutado haciéndolo? No ¿Verdad?

fantasma paraíso dijo...

Definitivamente, no voy a cambiar mi nombre de «El Fantasma del Paraíso» a «El conejo de Alicia», porque sonaría a cachondeo total y no, no quiero ser el conejo de Alicia. Ni el de la de las maravillas, ni el de la que ya no vive aquí, ni el de la que vive en la puerta de al lado. Y ya no sé me ocurren más alicias. Bueno sí, una prima mía de Málaga y una vecina septuagenaria y escocesa. Pero tampoco. Lo que pasa es que sigo llegando tarde. ¡Ay, el tiempo! Menos mal que se va acercando el momento de la publicación (¿he dicho esperada publicación?) de mi libro y todos podremos saber más sobre el tiempo de espera.

Como me consta que ahora estás con mucho trabajo, espero todavía poder comentar algo aquí antes de que cambies el post. Lo malo es que aún no he podido escuchar la canción, y verdaderamente tengo muchas ganas porque me intriga cómo habrás tratado ese pedazo de canción, del que yo también recuerdo el vídeo con Bowie vestido de payaso y todo eso. También recuerdo Aplauso y a José Luis Fradejas en pantalones de campana y a La Juventud Baila, aunque claro, no me trae las mismas imágenes evocadoras que Bowie con la lágrima pintada y el gesto circunspecto contándonos que, después de todo, el Mayor Tom, el héroe de la Odisea Espacial, se había vuelto un yonqui y estaba colgado en el cielo preso de un muermo total. Para que te fíes de los Héroes (ya lo decían los Stranglers).

Oye, prometo escuchar tu versión esta tarde (llevo toda la semana llegando a horas intempestivas entre unas cosas y otras) y ya te diré. Ayer estuve grabando un programa para una tele (hablando de medicina) y el plató tenía un decorado virtual: O sea, que estaba con las paredes pintadas de verde pistacho y el suelo enmoquetado en el mismo color, para que luego inserten un escenario virtual. Así que no sé muy bien lo que saldrá ni si se me verá a mí o me habrán convertido en mi propio Avatar. Lo que sentiría es que la presentadora se volviera azul y con las orejas puntiagudas porque era bastante mona.

Sí he leído tu historia, que me ha gustado mucho. ¡Triste vida la del que se busca la idem en Hollywood Boulevard! Pero está muy bien, llena de detalles geniales. Y respecto a los comentarios, yo también me quedo antes con Sofía Loren que con Jayne Mansfield (que por otra parte lo que quería era ser Marylin). Tendría grandísimas tetas pero era la mar de hortera. Vi su casa en Sunset Boulevard y era un grandísimo espanto pintado de rosa (hace no mucho leí que lo habían derribado). Aunque eso sí, tuvo un final muy dramático con accidente de coche y decapitación incluida.

La foto a la que se alude es de Sofía Loren sentada en una mesa junto a la Mansfield, y mirándole el escote de reojo... ¡como si ella tuviera algo que envidiar! En fin.

De las estrellas en el asfalto de Hollywood Boulevard, yo creo que hasta te lo he comentado ya aquí, pero a la única que hice una foto cuando me topé con ella al caminar fue a la de Bela Lugosi. Y es que los fantasmas somos unos románticos empedernidos. Por otra parte, Hollywood Boulevard es una calle bastante desangelada que sólo toma algo de saborcillo en las inmediaciones del Teatro Chino. Pero es que Los Ángeles es así: desangelada. En realidad es más que eso y menos a la vez, porque Los Ángeles, sencillamente, no existe. Son sólo carreteras, laberintos de autopistas que se cruzan aquí y allá, y muchas ciudades y ninguna a la vez. Definitivamente me suena habértelo dicho ya, pero el paisaje urbano que más me ha impresionado ha sido ver caer la noche sobre Los Ángeles desde el Observatorio Griffith (el que sale en la peli de James Dean, «Rebelde sin causa»), y comprobar que las luces se extendían más allá del horizonte y no terminaban nunca, iluminando la noche sin fin.

Mal dijo...

Fanti: pues tengo el gusto de presentarte a otra Alicia más para que añadas a tu lista de no querer ser su conejo.
A no ser que te lo replantees y lleguemos a un acuerdo. Puedo adoptarte, tenerte en acogida, o pagarte un sueldo, no sé.
Pues eso, que enchanté

Guiss dijo...

Me gusta la terapia esta que me aplicáis para hacerme subir la autoestima y el estado de ánimo, funciona. Por tanto, no puedo tenerte en cuenta lo de mamellas (qué horror de palabra, también enfría, remite tanto a lo alimenticio...) ni a Buch que traiga a urtain o aceves y me haga pensar en acebes.
Tras este refuerzo positivo, Wolffo, lo más asombroso de todo es que Sophia, ella sola, parece todo abundancia y en cambio, al lado de Jane, es casi una indigente (en cuanto a tamaño, cuestión de cantidad). Quiero decir que lo de Jane es casi aberrante. Y la Loren en la foto mira de reojo como si a la otra se le fuesen a escapar, con desconfianza. De todas formas, Mansfield no gana en competición frente a Loren para mí tampoco, aunque sólo sea porque la rubia también fue amante de JFK y eso, al final, ha terminado resultando vulgar, son legión.
Besos

Wolffo dijo...

Buch, Fants, Mal y Guiss... disculpadme que no puedo contestar hoy, a pesar del post nuevo (era de emergencia). Mañana os contesto.

¡Buen finde!

Wolffo dijo...

En fin, es tarde, y no sé si servirá de algo, pero que no se diga que dejo sin contestar algún comentario...

Buch: no. No he disfrutado, pero la vida no es disfrute. No sólo disfrute. Pero para aquellos que tenemos sobre nuestros hombros el peso de la responsabilidad de educar al mundo, la vida es así, amarga las más de las veces, dulce en las menos ocasiones. Pero está asumido, you don't have to worry.

Esta vez, Fants, no voy a decir nada, porque mira cuándo estoy contestando yo...
Me pregunto si a estas alturas has oído la canción y si ya se te ha cortado la digestión. El video es maravilloso y mi recuerdo de Fradejas (a quien en El Jueves llamaban "El eslabón perdido") es parecido al tuyo: una imagen que evoca pesadillas.
Es curioso, este fin de semana, después de haber visto la foto que enlazaba Guiss, me senté en un café y a mi lado estaba, formando parte de un collage de fotos en blanco y negro, la foto Loren/Mansfield de la que a mí me sorprende la planez de Sofía: es como si del susto se le metiesen para adentro, como nos pasa a nosotros con el frío (y se supone que con el miedo). En el post en el que colgaba un video con mi versioncilla de "Celluloid Heroes", de los Kinks, hablábamos de Hollywood Boulevard, y ya me decías que era un poco decepcionante.
Bueno, nos vemos más adelante.

Mal, en realidad tu comentario es a Fants, así que esta contestación no existe.

Guiss:mamellas es una gran palabra, de un adorable y evocador sentido. En lo de Sofía, estamos de acuerdo, si lees lo que le he contestado a Fants, verás que he visto la foto más veces desde que tú me la descubriste y pienso como tú: ¿dónde están las tuyas, Sofi? Y no hay color, tienes razón, sólo a alguien tan vulgar como a Buch podía ocurrírsele una competición entre una diosa y una tetona con suerte (no por las tetas sino por lo lejos que le llevaron). Besos, y más besos.

linmer dijo...

Es la tercera vez que intento leer este post, aunque la canción ya la había escuchado en el segundo intento.

Oye, yo no soy muy fan de Bowie, pero tiene canciones brutales. Y tu versión es dignísima, que es mucho decir siendo una de Bowie. La historia, pues coño, que real. He dicho coño, sí, pero no creo que nadie se rasgue las vestiduras a no ser que sea para usarlo... (chiste fácil)

La cosa es que vuelves a las historias deprimentes con giros espectaculares, y eso me gusta.


Abrazotes

PD: Aún no he llegado a los posts de la radio, pero ya he leído que te han puesto por segunda vez. ¡Enhorabuena!