¿Bailas?
Venga, no seas sosa. Dejate llevar por mí, se me da fenomenal.
¿Cómo? ¿Qué ya me conoces? Vaya…
¿Que sabes que bailo como el culo?
A usted lo que pasa, señorita, es que es tonta. Tonta de caerse, si me permite. Y le hablo de usted, porque la respeto. Sí, sí, ya lo sé, suena raro que diga que la respeto y que me ponga a hablar de usted cuando empiezo a insultar, pero es que me has provocado.
Hablemos, vale.
¿No te gusta mi estilo? ¿Son mis pantalones ajustados y tobilleros? ¿La brevedad de los cuellos y solapas que visto? ¿El largo de mis patillas? ¿El volumen de mi peinado? Porque no será por esta corbata hiperestrecha de cuero negra…
(No. Resulta que lo que no te gusta es mi aura. ¿Y la suya? Mírala. Ahí sentadita, con esa cara de higo revenío y ese pelo que parece que se lo ha cortado a bocaos un perro)
Mi aura, dices, mientras clavas en mi pupila tu pupila… ¿de qué color es tu pupila? ¿te quitarías las gafas de sol, bonita? Ah, que no, que es mejor así… Prefieres no verme para no deprimirte. Qué mona… y qué simpática. Vamos a ver, muñequita sosa, ¿tú dirías que estás ahí esperando a que te saquen a bailar? Porque, desde luego, es lo que parece… Vale, vale, y entonces, ¿cuál es el problema?
Ah, soy yo… El problema soy yo. No soy guapo, bueno, ya… ni joven… ni bailo bien, vale,vale, vale, no sigas. Pero, a cambio, tengo una buena conversación, mujer, puedo ser divertido…. Ah, mecachis… en eso tienes razón, cuando estoy bailando no me gusta hablar; bueno, pero eso es porque me concentro… No, lo de tocarte el culo no es concentración, es que está muy a mano… perdona, pensé que te gustaba
(hostia en la cara)
Joooooder…. Tampoco es para ponerse así… a mí me gustaría que al bailar, me tocaras el culo, eso es todo. Bueno, bueno, bueno… tampoco hay que ser tan explícita, dices que no te gusta y punto… Pero que te quede claro que sí que tengo culo y que no es del todo funesto.
Entonces, todo esto… ¿significa que no bailas conmigo? ¿Qué no te apetece? ¿No te apetece que evolucionemos juntos por la pista como Fred y Ginger, tú bastante más bastorra, yo bastante más cachas, pero bueno, que los demás vean como juntos la magia se hace vuelo en overcraft (niña, sí, eso que va un cachito por encima del agua sobre un colchón de aire) sobre el danceroom flipando colorines mientras sonreímos como idiotas al ritmo de la música?
Porque eso, pendoncito mío, es lo que va a pasar. Vale, que aprovecho para arrimar la cebolleta… sí, pero, ¿no es bello eso? ¿No te gusta como suena? ¿Pendoncito…? Pendoncito es diminutivo de pendón, quiere decir que eres muy elegante, sí.
Venga, déjate…
La convencí. La convencí y bailamos al son de una furiosa pieza pop-rock. Y el baile fue como una oración vulgar y diaria, como un padrenuestro mal recitado, y la música se fue y no quería volver si no parábamos, y no paramos pero la música volvió (para que te fíes de la música), y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivarachos bailarines (ella) y muertos danzantes (yo) y todos miraban cómo mi barriga bamboleaba al ritmo que le daba la gana, era autónoma, era libre: mi barriga se hizo nación.
Y la nación barriguda declaró: lléname de pan. Y el pan cayó del techo, como el maná del cielo, pero era pan duro y una chapata lanzada con intención aviesa golpeó en la cabeza de mi partenaire y puso fin a este dancing-post con tremenda presteza.
He perdio a mi pareja de baile, y estoy perdiendo mi barriga, cada día más autónoma, cada día más suya y menos mía.
Quiero bailar. Quiero mi barriga y quiero una pareja de baile.
¿Quién se presta?
¿Quién se deja?
¿…?
Déjate
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Soy tan anticuado que cuando pienso en música de baile pienso en un rock'n'roll o en una pieza como esta que pongo aquí recién horneada. Me gusta la música sincopada que lleva el ritno en el alma, no en la ropa. Aquí hay un duelo de guitarras: una sucia, distorsionada y constante, y la otra cantarina, reververada e irregular. Como en muchas de mis canciones, empieza una voz y terminan 6 voces, 6, divididas en dos "falanges" de tres lanzándose los textos a la cara. La sección rítmica me encanta, es poderosa y vivaracha y me he atrevido, por vez primera, a soplar. Aprenderé a hacerlo mejor, lo juro. En fin, óyela; y cuando estés terminando, mira a ver si llevas el ritmillo con el pie, con eso me daría por satisfecho. Enjoy it!



