(Te odio, Des. De verdad, es la última caena)
Taba yo en la ducha, ji,ji, ja,ja y todo eso, jaboncito por aquí, chorrillo de agua por allá y llaman a la puerta. Salgo en albornoz, que es una cosa típica de Valdemorillo, como una especie de camisa enorme, pero hecha en paño de toalla (sé que mis lectores agradecen el dato cultural) y abro la puerta a toda prisa, mientras estiro el cuello para ver quién es.
¡Paf! (se me olvidó quitar la cara de la trayectoria de la puerta)
Allí estaba yo, con la nariz como una porreta, latiendo desesperada. Y allí estaba ella: bella, desnuda y desordenada, la piriodista me miraba con ojitos, es decir, usaba ambos para mirarme, no como los bizcos, que te desconciertan cuando te miran, más que nada porque no acabas de creerte que te estén mirando.
- Hola - me dice la tía –, venía a hacerle unos inquisicionamientos- se nota que es piriodista, porque usa palabras raras- , a ver si me responde.
- Hola, pero… ¿por qué vine usté desnuda?
- ¿Desnuda? - Dice ella. Y es verdad. Viene muy vestidita. Wishful thinking, o algo así. He confundido mis deseos con la realidad. Intento reponerme patéticamente.
- Jojojo… (río virilmente), es el sentido del humor serrano, ya veo que esta usted buenísima…, digooooo… muy bien vestida, corassón, pase, pase y vaya poniéndose usted encima… es decir, póngase cómoda.
La piriodista pasa y al pasar, o yo me he fumao un canuto (que sí, vale…) o ella me ha mirado con expresión viciosa, la típica cara de hermano, quiero ser tuya con todos los poros de mi piel, mi sexo grita por que lo poseas, mis pezones lloran por que los muerdas, lléname de ti con ese hermoso mango que se adivina tras esa extraña camisa de paño de toalla.
-¿Y bien…? - dice ella.
- ¿Y bien, qué? –digo yo, que soy un tío con mundo.
- Acabo de mirarle con cara de hermano, quiero ser tuya con todos los poros de mi piel, mi sexo grita por que lo poseas, mis pezones lloran por que los muerdas, lléname de ti con ese hermoso mango que se adivina tras esa extraña camisa de paño de toalla, y tú no has hecho nada.
Empezó a sonar una musiquilla horrible. “Es para ponernos a tono” dice ella, estúpida. Ella se desnuda. Mi corazón solloza porque la tipa tira la camisa de seda, sin ningún cuidado, al suelo. ¿Y esa madre que plancha...? En fin. Baila mientras se desnuda y, os lo aseguro, era completamente innecesario. Me mira con cara golfa, cosa también innecesaria.
-¿Empezamos? – dice la nena, mordisqueando con cara de viciosilla el lápiz.
Se sienta y empieza a disparar.
PIRIODISTA SEXUAL: ¿Cuál fue el mejor polvo de tu vida?
Mientras contestaba a esta pregunta, hicimos el amor con bastante buena fortuna, no nos lesionamos ni nada, ni calambres inoportunos, ni pedillos que se escapan ni nada. Ella, desencajado el rostro por el placer (conté 6 orgasmos), dice, responde, responde… y yo le digo, este, ¿verdad muñeca? ¡este es el mejor de tu vida... y de la mía! Y ella no puede contestar a causa del placer.
PIRIODISTA SEXUAL: ¿Cuál es el sitio más original donde has follado?
Señorita, ¿quién le ha enseñado a usar ese lenguaje? Digo yo haciéndome el indignado, va a tener que lavarse la boca con algo más contundente que el jabón (imaginaos qué se metió en su boca pecadora). Con la boca llena, claro, no podía hablar, pero adiviné en su rostro enrojecido y ligeramente mareado el placer que le causaba este juego de tener mi calcetín metido en su boca, soy un hacha para saber qué quieren las mujeres. Se desmayó del placer y todo.
Mientras volvía en sí, preparé unas lentejitas para recuperar fuerzas. Luego me acordé de ella y le quité el calcetín de la boca, cosa que me costó bastante, porque, al parecer, le había pillado gustito al asunto.
Cuando, al día siguiente, despertó, tenía mala cara, y me dijo que no la había contestado, que cuál era el sitio más original y tal y cual y le dije: ¿es que no te acuerdas, muñeca? Anoche hicimos el amor en el hueco del ascensor. Habías caído, desorientada por los 13 orgasmos consecutivos y valiosos que te proporcioné. Gritaste cuando viste que el ascensor se te venía encima, pero yo, usando mi gran miembro como palanca, evité el aplastamiento y tú, agradecida, jubilosa, golfilla, saltaste sobre la palanca del amor y exprimiste sus zumos esenciales para llenarte de vida.
Serví un par de platos generosos de lentejas y ella, recuperada, pero piriodista de raza, al fin, volvió a la carga
PIRIODISTA SEXUAL: ¿Qué es lo que más te gusta en el momento del folle?
¿Otra vez ese lenguaje? ¿No has tenido bastante con el calcetín izquierdo, que quieres el derecho también…? Como soy hombre versátil, pero no cruel, le hice el amor 26 veces más, hasta que conseguí que ella gritara de la forma que a mí más me gusta. ¡Esto, esto, justo esto es lo que más me gusta! Le dije entonces.
Ella sonrió.
PIRIODISTA SEXUAL:¿Qué es lo que más odias en el momento del folle?
Hicimos el amor 35 veces más, en 12 de ellas, las primeras, como castigo, ella con mi calcetín en la boca, por malhablada, y cuando (lo siento, uno es humano) ya no pude más, dije: esto es lo que más odio. Tener que parar sin llegar a los 50 seguidos...
PIRIODISTA SEXUAL:¿Qué fantasía sexual te queda por cumplir?
Ah, ¿se cumplen? (otros 123 polvos)
PIRIODISTA SEXUAL: ¿Con qué personaje masculino o femenino de la globosfera te darías un revolvón sin dudar?
Con Wolffo, sin ninguna duda. Es una cuestión de amor propio.
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Ha sido la última caena. por favor, no más testigos al Wolffo.
Besos, abrazos y buen fin de semana a todo el mundo.









