domingo, diciembre 21, 2014

Mezquino aluvión


Una tras otra, te bebes mis palabras sin saborearlas como debieras, y tú me imaginas cuando ya no estés aquí para ignorarme. Y eres imaginativa, sí, mas no una artista, ni siquiera la buena persona que crees ser, así  que ves lo que ven los demás, los que no están idiotizados por lo que fui y ya no soy.
Y así, en aluvión, tú mentalmente, verbalizando yo de inmediato, la mezquina retahíla, la letanía miserable de  nuestras muchas faltas, del hueco que dejé, del mal que me hiciste, la salmodia imposible.

Me dices que me viste hermoso, y que, mirado desapasionadamente, resulto vulgar. Y olvidaste mirarte al espejo esta mañana.

Me acusas, insincera, de pensar siempre en lo mismo, de desearte demasiado, de quererte lúbricamente, no como tú, que sólo piensas en ti, que sólo te deseas a ti, que sólo te quieres a ti.
Para ti he muerto desde que las demás monjitas casi descubren tu juego. Terminaron los juegos con el confesor, ya no compartes conmigo tus travesuras y pecados. Ya no rezaremos juntos la oración masturbatoria del ying y el yang, no más charlas, no más amor.

Puedes ignorarme, pero yo no olvido. Ni tus desplantes ni tus provocaciones. Ni el olor amargo de tu aliento etílico, ni el dulce sabor de tu sexo. Ni tus pasos al borde del mar, ni tus andanzas por la cuerda floja, llenándome de argumentos, nutriéndome de historias, reviviendo una y otra vez tus pasos sobre la gran vena, hirviente y excitada; no puedo olvidar tus crueles juegos de amor, que empiezan y terminan a tu solo capricho.


Todo, todo el mal de este cochino mundo se borraría de un plumazo si tú dejaras de ignorarme y me sonrieras con tus labios tan soñados entreabiertos. Te pido, pues, alondra loca, sirena desnuda, gata caprichosa y sensual que te arrodilles, por favor, arrodíllate ante mí. Que llenes tu boca de los ansiosos impulsos que daré al mundo en tu nombre y en tu homenaje. Y que al recibir lo que te has ganado, lo que sólo tú eres capaz de sacar de mí, pongas ese gesto sorprendido que me quita el sueño y que lo asumas con tu experta madurez.

Crece. Y hazme crecer. Tómalo.

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